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William and Mary
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La Caída

by Littleberry Darby '11

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La Caída 

 

Cuando llegamos a la caída, 

remamos la piragua al banco y nos sentamos,

aguados y pálidos, a ver las espumas cayendo

caprichosas sobre la catarata y a oír el rororororo

omnipresente, como si estuviéremos en las entrañas

de alguna máquina diabólica; las piedras los dientes

de esa rueda que ahoga. 

 

Basura se mecía en los remolinos;

bolsas descoloridas, espuma sucia, corazones de manzana;

un zapato tan quebrado que me parecía

su dueño debería estar ahorita durmiendo en la panza

de algún caimán anómalo.

 

Regresamos jalando la piragua contracorriente

riendo y maldiciendo las moscas negras y

mientras tu acababas explicándome que el amor no era

nada más que dos personas perdidas compartiendo sus debilidades,

las cigarras se callaron y allá en un hilo de agua

había un cangrejo de río

muerto y ondulando. 

 

Supongo que cada génesis tiene su lección.

The Fall

 

When we hit the fall

we paddled the boat to the bank and sat,

muddy and pallid, to watch the spume

milling about the cataract and hear the omnipresent

chuhchuhchuh, as if we were trapped in the bowels

of some diabolical engine, the rocks the cogs

of that drowning wheel.

 

Trash muttered in the eddies;

faded bags, dirty foam, apple cores;

a single shoe so broken I thought

its owner must be sleeping this second in the belly

of some anomalous alligator.

 

We hauled the canoe countercurrent

laughing and cursing the horseflies and

while you finished explaining that love was no more

than two lost people pooling their weaknesses

the cicadas ceased and there spilling out of a little tributary

undulated the graying carcass of a crayfish. 

 

I guess every genesis has its lesson.